sueño boreal

Nos reencontramos en los pies de una montaña.
Durante una multitud que escuchaba atenta las palabras de un ídolo de madera.

Dentro de toda la multitud nos vimos con la cabeza alzada.
Pero nosotros no escuchábamos las palabras, mirábamos el cielo.

La noche no era oscura, con las estrellas,
éramos los únicos que observaban la aurora boreal.
Los únicos capaces de ver el brillo.

-esas luces que viste,
fueron por mi culpa-

Entonces empezaron a caer meteoros.
Nuestra curiosidad nos llevó al centro de un bosque, donde ardieron los elefantes.

Huimos.

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